la comunicación es el principal problema en la terapia de pareja

 

Las discusiones, el malestar en la convivencia, la rutina, la carencia de sexo, o bien las infidelidades son los motivos más frecuentes por los que una pareja decide ir a terapia para salvar su relación o bien para, cuando menos, procurarlo.

Hay quienes asisten cuando comienzan a ver rastros de que algo no va como esperaban, pero en la mayor parte de los casos tardan una media de 5 ó 6 años, cuando la relación está ya más que gastada. La clave se encuentra en ir cuando los dos miembros lo sientan y tengan además de esto exactamente los mismos objetivos, de nada sirve si uno desea recobrar la relación y el otro romperla.
La primera cosa que se hace en estas terapias es localizar el auténtico inconveniente. La mayor parte de las parejas viene a consulta porque discuten mucho pero el verdadero problema es la falta de comunicación.

Debemos comprenderla no solo como aquello que hacemos cuando ocurre algo malo en nuestra pareja. Si no se trata de aprender a comunicarnos siempre y en toda circunstancia, y de modo positivo. No solo debemos saber expresar lo que no nos gusta; sino más esencial es aún, saber expresar lo que si nos agrada de nuestra pareja y de nuestra convivencia.

En el momento de asistir a la terapia, lo hacen de manera más fácil las mujeres, pues tienen una mayor capacidad para compartir sus sentimientos  y para solicitar ayuda. No obstante, una vez iniciada la terapia, cuando se rompen las primeras barreras, el hombre está tan interesado como la mujer ya que la dependencia sensible del hombre es mayor que la de la mujer.
Las parejas con frecuencia desean solucionar inconvenientes que han aumentado durante los años, y desean hacerlo de manera rápida

Los datos señalan que la mayoría de las parejas que asisten a terapia, alrededor del setenta y cinco por ciento notifican una mejora en la satisfacción marital pero cuando se va solo por “el que dirán”, la eficiencia es mucho menor.