Mi bebé tiene mamitis

Mamá, ¿te suena ésto? Tu bebé te llama en todo momento, cocinas con él en brazos, te persigue vayas donde vayas y solo desea que seas quien le bañe, le dé de comer o bien le lea cuentos, si está en el parque te busca con la mirada, solo eres capaz de aliviar su sofocación y no desea los brazos de absolutamente nadie más. No pasa nada grave, solo es que tu hijo tiene “mamitis”. Este comportamiento no quiere decir que rechace al padre, sencillamente considera que ante situaciones inseguras, su madre es la única que va a saber entenderle. Él solo expresa lo que desea, y sabe que con su madre todo es más fácil.
Un bebé no puede valerse por sí solo y precisa, la protección de sus padres, sobre todo en los primeros meses, en los que su madre, primordial distribuidora de comestible y cuidados, es su planeta, su figura de apego. Mas, conforme crece y adquiere nueva habilidades, va necesitando menos ayuda y haciéndose más independiente.
No obstante, puede padecer instantes de regresión, esto es, una fase de mamitis, que no son más que periodos de inseguridad en los que se aferran a mamá (o bien papá) para procurar recobrar su estabilidad interna.
Resulta conveniente apuntar que la “mamitis” tiene etapas, para un recién nacido, sentirse cerca de su madre, apreciar su calor, escuchar su voz y sentir sus caricias es una necesidad vital, básica, para crear el vínculo cariñoso que se empieza desde la concepción y se extiende toda la vida. Hasta aproximadamente los diez meses, un bebé no es muy consciente de lo que pasa a su alrededor. Desde esa edad el bebé evoluciona de manera rápida y es capaz de reconocer a sus progenitores de forma perfecta.  De ahí que, si ve que se van, llora pues piensa que no van a volver. Esta etapa, más frágil, se alcanza sobre los catorce meses y dura hasta aproximadamente los 3 años .
Para el pequeño es un logro en tanto que ha aprendido a confiar en alguien que le da seguridad. Su madre es una figura de apego, el trampolín que usará para explorar otras relaciones y solo precisa un poco de tiempo para poder confiar en otras personas.
Para mitigar la “mamitis” es indispensable fortalecer la independencia del pequeño que  nace de la seguridad en si mismo y que se adquiere de forma gradual.