Trastornos del sueño desde la infancia a la vejez

Los trastornos del sueño forman parte de los problemas médicos más importantes que afectan a las sociedades modernas. Además de esto, suponen un enorme costo económico directo o bien indirecto a sus gobiernos en forma de tratamientos, bajo desempeño laboral o bien escolar, accidentes, etcétera. No obstante, la impresión es que, generalmente, nuestra sociedad no ésta siendo consciente de la gran relevancia que tiene en nuestra salud el dormir bien.

Los trastornos del sueño no son una nosología grave en sí, mas tienen serias implicaciones en la vida diaria: agotamiento físico, bajo desempeño, sueño diurno, complejidad para cumplir con las obligaciones profesionales, familiares o bien sociales…

En los pequeños no son extraños los trastornos del sueño. Más del veinticinco por ciento de visitas al pediatra están relacionadas con algún inconveniente ligado al sueño.
Los recién nacidos duermen un total de unas dieciséis horas cada día repartidos en seis-ocho capítulos de sueño.

A los tres-seis meses, los despertares nocturnos comienzan a reducirse, hasta el momento en que prácticamente duermen toda la noche, no obstante un tercio de los pequeños en esta edad sostienen los despertares nocturnos debido a una mala consolidación del sueño.

Entre los dos y cuatro años acostumbran a dormir unas diez horas más las dos de siesta frecuentes. Ya desde los tres años comienza a reducir la necesidad de dormir a lo largo del día.

De los cinco a los diez años, el sueño alcanza un grado de madurez tal que es ya equiparable con el del adulto. Al entrar en la adolescencia el tiempo de sueño acostumbra a ser de siete-ocho horas.

La Escuela de Medicina de Harvard (Estados Unidos) ha revelado una serie de consejos para conseguir un plácido sueño cada noche como por ejemplo:

  • Hacer ejercicio.
  • Eludir las patatas fritas o bien cualquier alimento alto en grasas antes de acostarnos.
  • Evitar el tabaco, el alcohol y las bebidas con cafeína.
  • Los somníferos tampoco son buenos aliados. Hay que procurar evitar las pastillas para dormir pero si no se puede, consultar con un especialista la manera más eficiente de tomarlas a lo largo del período más corto posible.
  • Imponte horarios y rutina para irte a dormir más o menos a la misma hora día tras día.
  • Comestibles como la mantequilla de cacahuete y frutos secos como las nueces, almendras, anacardos y pistachos, nos pueden ayudar a dormir mejor.